Trauma y apego

Sanar lo que todavía duele, a tu ritmo

Hay experiencias que se quedan dentro mucho después de haber pasado. No se trata de revivirlas, sino de que dejen de decidir por ti. En terapia lo hacemos despacio y desde un lugar seguro.

¿Cómo se nota el trauma en el día a día?

No hace falta haber vivido un gran acontecimiento para cargar con heridas. A veces el trauma viene de muchas situaciones pequeñas repetidas: no sentirte visto, tener que cuidar demasiado pronto, vivir con miedo o con imprevisibilidad.

  • Reacciones intensas que te sorprenden y que «no encajan» con lo que está pasando.
  • Sensación de alerta constante, dificultad para relajarte o para confiar.
  • Relaciones en las que se activan viejos miedos: al abandono, al rechazo, a la invasión.
  • Desconexión: de tu cuerpo, de tus emociones o de lo que quieres.
  • Una voz interna muy crítica que no sabes de dónde viene.
Nada de esto es un defecto de carácter. Son formas en las que tu sistema aprendió a protegerte. Tuvieron sentido; hoy quizá ya no te sirven.

¿Cómo trabajamos?

Tengo formación de máster en psicoterapia integradora, trauma y apego, y trabajo también con el modelo IFS (Sistemas de la Familia Interna). En la práctica, eso significa:

  • Seguridad primero: construimos un vínculo terapéutico sólido antes de entrar en lo más difícil.
  • Regulación: herramientas para volver a la calma cuando el cuerpo se activa.
  • Comprender tus partes: acercarte con curiosidad, y no con juicio, a las partes de ti que sufren o que protegen.
  • Elaborar lo vivido cuando estés preparada o preparado, sin forzar.

La terapia online permite hacer este trabajo desde tu propio espacio, algo que a muchas personas les da una sensación extra de seguridad.

No tienes que hacerlo sola ni solo

Podemos empezar con una charla breve, sin compromiso, para ver cómo te sientes.

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